martes 2 de diciembre de 2008

Película: Sparrow




Con su última propuesta estrenada hasta la fecha el maestro hongkonés nos propone una refrescante película sobre cuatro carteristas hongkoneses que se verán envueltos en un problemático enredo causado al encontrarse con la bella Chun Lei (Kelly Lin), pareja de un criminal de más alta esfera y que quiere librarse de el para recuperar su pasaporte y volver a su China continental natal.

Sparrow, que trata sobre el anhelo y deseo de la libertad, de volar libre al fin y al cabo, es sobre todo un canto de amor a una ciudad por parte de un director que le ha sacado mas partido que cualquier otro, un canto de amor a la ciudad en si misma, no a la postal turística, sino a sus calles estrechas, al latir diario, a los contrastes en esa ciudad dividida entre las antiguas tradiciones chinas y la modernidad apabullante de origen occidental.

Pensada en un principio como un musical, la película ofrece una visión romántica de esos cuatro carteristas, amigos al fin y al cabo, que cada uno a su manera se rendirán a los encantos de la bella sufriendo todos consecuencias por ello, hasta llegar a la escena cumbre de la película, con los paraguas bajo la lluvia y siendo rodada de una manera tan eficiente como poética, lo que vuelve a manifestar la buena mano de To para la coreografía, sea una película de acción o de otro tipo diametralmente opuesto de cine.

Como es habitual, en esta película participan gran parte de los intérpretes de la factoría Milkiway, de nuevo como cabeza de cartel el estupendo Simon Yam, una prolongación del director, captando con su cámara fotográfica su amada ciudad y viajando en una vetusta bicicleta, líder natural de la banda de carteristas, junto a Lam Ka Tung, Kelly Lin o el omnipresente Lam Suet. Eso si, el duo de guionistas en esta ocasión, y quizás para dar un pequeño giro diferenciador a la historia no corre a cargo de ninguno de los habituales de la productora, sino a dos novatos, en el sentido de ser la primera vez que trabajan con To, Chan Kin Chung y Fung Chi Keung.

No es, ni mucho menos, una de las mejores obras de To, pero si es una demostración palpable de que el director chino puede enfrentarse de manera solvente a una película alejada de sus mas reconocidos filmes de acción o sus comedias románticas.

Para acabar, recordar que aún quedan pendientes desde antes de vacaciones varios comentarios de películas del maestro de Hong Kong y que espero poder colocar en el blog lo antes posible.

miércoles 26 de noviembre de 2008

Película: Red de mentiras




Ridley Scott es uno de los cineastas mas difíciles de clasificar, capaz de lo mejor (Blade Runner, Alien) o de lo peor (El Reino de los Cielos, La Teniente O'Neil) suele transitar por distintos terrenos, virtud nada despreciable a tenor de las tendencias actuales pero que, en su caso, suele ser con propuestas desiguales e irregulares.

El año pasado Scott contraatacó con American Gangster, una interesante aunque insuficiente película con un acabado formal que intentaba dar el pego con su aureola de grandiosidad pero que en realidad se quedaba en terreno de nadie, aunque justo es decir que es mas buena que mala película, quizás apoyada por las interpretaciones más que por la dirección del británico.

En esta ocasión Scott se vuelve a rodear de un reparto solvente encabezado por Leonardo DiCaprio y Russel Crowe, presencia habitual del cine de Scott desde los tiempos de Gladiator con cuatro películas juntos y una quinta por llegar, cumplidores como casi siempre, acompañados de unos secundarios correctos en mayor o menor medida, a excepción de Mark Strong, interpretando al "querido" Hani, personaje esencial en la trama que nos ocupa y muy bien interpretado, y que nos lleva a diferentes países árabes donde el agente de la CIA que interpreta DiCaprio, Roger Ferris, se encarga de intentar llegar hasta el líder de un peligroso grupo islámico responsable de varios atentados en Europa dirigido desde Washington por su superior, Ed Hoffman (un engordado y avejentado Crowe para la ocasión) siendo en su estancia en Jordania donde conocerá a Hani, el jefe de los servicios secretos del país, hombre al que le gusta poco que le mientan, y al amor, en forma de enfermera, que le llevará a consecuencias dramáticas y harto peligrosas.

No sé si Scott, alentado por el éxito de American Gangster, sobrevalorada en sus logros sin embargo, pretendía hacer una película de espías que trascendiera del simple entretenimiento, si este era su objetivo fracasa completamente con esta globalizada trama que recae en los tópicos de este tipo de cine en la actualidad, sobre todo en su recta final, y es que el guión de William Monahan no es el punto fuerte de esta producción que por otro lado si tan sólo se toma como una película de acción se puede ver con sumo agrado y sin la sensación de perder el tiempo, y que si hubiera algo que destacar en el plano técnico sería su aspecto narrativo formal y alejado de la adrenalina del cine de acción de los últimos tiempos.

viernes 21 de noviembre de 2008

Película: Saw V




Desde el año 2004 cada año es una tradición verse acompañado por una nueva entrega de Saw, la saga de películas de terror creadas por Leigh Whannell y James Wan. Las peripecias de Puzzle han ido ganando adeptos a través de los años convirtiéndose en una de las franquicias de terror mas seguidas en los últimos años al mismo tiempo que exitosa.

En la saga Saw se pueden establecer dos partes bien diferenciadas, de la primera a la tercera, guionizadas por Leigh Whanell y más enfocadas en las pruebas del peculiar justiciero/asesino con pequeños retazos del pasado del mismo, y de la cuarta en adelante, más preocupada en contarnos la historia de Puzzle desde el principio sin estar exenta de las típicas pruebas cada vez más despiadadas.

A nosotros Saw nos llegó en el año 2005 previo pase por el Festival de Sitges y fue un soplo de aire fresco en el cine de terror del momento sin llegar a imaginar, por otra parte, la repercusión que tendría a nivel taquillero, después llegaron un par de secuelas algo más flojas pero de interés y una cuarta parte en la que supieron conectar con los aficionados, es decir si entras en el juego Saw se convierte en una saga intrascendente, es cierto, pero apasionante con una aureola de serial que como leí hace un tiempo pueden no pasar a la historia pero si hacerte pasar más de un momento entretenido con las referencias a las anteriores partes de lo que al final acaba resultando un puzzle perfectamente (o casi) estructurado.

Esta quinta parte continua la labor de su predecesora, con Puzzle ya muerto en anteriores entregas pero con su legado completamente vivo, se centra en dos personajes, Hoffman, el detective forense y pupilo del villano y el agente del FBI Strahm que se enfrentarán en una caza gato-ratón aunque los roles no estarán claros hasta llegar a un fatal desenlace que enlaza con el principio y final de la cuarta, posterior en el tiempo a esta y preparándolo todo para el cierre de la historia, cierre que se promete apasionante, sin obviar la típica prueba que en esta ocasión al igual que en la segunda parte tiene que ver con un reducido grupo de personas relacionadas entre si.

Quizás en esta entrega lo que más se eche de menos sea la labor de Darren Lynn Boussman, director de la segunda, tercera y cuarta parte, que abandonó la saga para dirigir Repo, The Genetic Opera!, de próximo estreno en nuestro país, a pesar de que su sustituto haya intentado mimetizar lo mejor posible la labor de Darren se nota la ausencia de este, aunque el devenir de los acontecimientos descritos en el film no dejen casi momento de respiro.

Y en los actores, cumplidores como siempre, se aprecia algo especial o sería mejor decir en los personajes, dotados de una entidad mucho más carismática que en otras producciones de terror, y es que en Saw hemos asistido al pasar y al devenir de muchos personajes, cruciales en la saga practicamente todos ellos que han conseguido hacerse un hueco en nustros corazones (o pesadillas).

En fin, si es usted fan, aunque sea poco, de Saw no le defraudará a la espera del capítulo final, y si no lo es, lógicamente lo mejor que puede hacer es dedicarse a ver otra cosa.

domingo 9 de noviembre de 2008

Programa doble, Paul W. S. Anderson: Death Race (La Carrera de la Muerte) / Resident Evil: Extinción




En 1975 el ya fallecido Paul Bartel, apadrinado por el todoterreno Roger Corman alumbró La Carrera de la Muerte del Año 2000, película de la que ya hablé en su momento y que Hollywood, en su carrera por hacer remakes de todas las películas existentes se puso manos a la obra para actualizarla de la mano de uno de los directores más irregulares y prolíficos, Paul W. S. Anderson.

Esta Death Race, que nada mas toma el título y una pequeña inspiración, además de algún personaje, está ambientada en una carcel, privatizadas después de una crisis económica sin parangón en los Estados Unidos, a donde va a parar Jensen Ames (el ubicuo Jason Statham) tras ser encarcelado (injustamente) por el asesinato de su esposa, allí se verá obligado a competir en la carrera mortal sustituyendo a Frankenstein, el fallecido campeón de cuatro ediciones (el corredor que gane cinco consigue la libertad) contra rivales como Machine Gun Joe Mason (en este caso afroamericano en vez de italoamericano, los tiempo cambian) para poder recuperar a su hija.

En si, esta película no pasa del entretenimiento, siendo, a pesar de su violencia bastante más mansa podríamos decir que su precedente, gamberra y crítica, y en plena vorágine de los setenta políticamente incorrecta, con un Jason Statham peligrosamente encasillado en el cine de acción, con Joan Allen poniendo la mano para recoger el cheque y a un Ian McShane al que le han hecho una buena faena al cancelar Deadwood. Cualquier otra lectura que se le saque al film está fuera de lugar, con un desenlace bastante flojo, sobre todo en lo que respecta al destino final de la alcaide y el malísimo de su ayudante, dos de los personajes mas inútiles vistos en una pantalla en los últimos tiempos.

Para continuar, esta vez en formato doméstico, con una producción de Anderson, la tercera parte de Resident Evil, guionizada por el susodicho y dirigida por Russel Mulcahy, paradigma del director que va destrozando su carrera paso a paso como si fuera una colección de fasciculos y que aquí sorprendentemente no destaca para mal, aunque el tema también sería que no destaca para bien tampoco, así que...

Ambientada un tiempo después de la segunda parte, en esta Alice vaga con moto por las carreteras del desolado país en que se ha convertido Estados Unidos huyendo de la Corporación Umbrella y del maligno Doctor Isaacs (Iain Glen), empeñado en clonarla, hasta que se topa con su ex-aliado Carlos Olivera (Oded Faher) y el grupo con el que este va y que irá mermando poco a poco por diferentes circunstancias. Resident Evil fue una interesante película que adaptaba el popular videojuego y que fue dirigida en 2002 por Paul W. S. Anderson y que se alejaba bastante en calidad de las típicas adaptaciones, hecho que fue degenerando en la segunda parte, mucho menos lograda hasta confluir en esta tercera, ya producto barato que aprovecha ideas de otras películas como Mad Max o Terminator, plagiada insistentemente en la banda sonora, o incluso de la propia saga, de nuevo el ataque de los perros zombies, situación que a la segunda vez vista tiene menos gracia, con situaciones esperpénticas, sobre todo las relacionadas con los zombis con mono, y con unos personajes más planos que una pizarra, destacando para mal al presidente de Umbrella, sosias de Iggy Pop.

En fin, solo puedo esperar que algún día Paul W. S. Anderson deje de realizar estas películas digamos menos interesantes y nos ofrezca un producto con la calidad que prometía en Horizonte final, esplendido film que dejó tan buen sabor de boca en el que esto escribe.

sábado 1 de noviembre de 2008

Película: Gracias por fumar



Desde hace bastantes años son notorias las demandas de ciudadanos o asociaciones en Estados Unidos contra las multinacionales tabacaleras que se han traducido en cuantiosas indemnizaciones por casos de enfermedades mortales obligando a estas empresas a informar al gran público de las consecuencias funestas de sus productos.

A raíz de esto, el político y escritor estadounidense Christopher Buckley escribió la satírica novela Gracias por fumar (Thank You for Smoking) traducida a imágenes por el hijo del famoso Ivan Reitman, Jason, otrora director de Juno, y con un gran reparto encabezado por el carismático (y mejor actor) Aaron Eckhart, Maria Bello, J. K. Simmons, Rob Lowe, William H. Macy, Sam Elliott, Katie Holmes o el gran Robert Duvall.

La historia está protagonizada por Nick Naylor, vice-presidente de la Academia de Estudios del Tabaco, conglomerado perteneciente a las multinacionales del sector, la habilidad de Nick es hablar y convencer de que lo que hace es algo bueno, sintetizado perfectamente en tres momentos, el principio en el programa de televisión, la charla en la escuela de su hijo y su reunión con el personaje aquejado de cáncer interpretado por Sam Elliott.

La película se sustenta en dos principales aspectos, Aaron Eckhart, del que podría decirse que es media película ya que su personaje se come la pantalla durante casi todo el metraje y como no, de su director (y guionista) Jason Reitman, que pone en pantalla una sátira inteligente en la el espectador tendrá que decidir donde posicionarse y formarse su propia opinión a imagen y semejanza de lo que pregona Nick Naylor ya que cada grupo de personajes que aparecen, las tabacaleras, los anti-tabaco, el senador Finistirre (William H. Macy), los periodistas (representados por Katie Holmes) o los estudios de Hollywood (representados por Rob Lowe) no llegan a representar aspectos positivos a los que seguir a diferencia de Naylor, el único personaje coherente consigo mismo y con los espectadores, lo que provoca cierta empatía hacia él.

Con una duración ajustada, algo menos de hora y media, la película no guarda ningún respiro, como es lógico, todo se desarrolla de manera rápida pero no precipitada, virtud del director que sabe aguantar el tempo del film a pesar de los viajes que efectúa el protagonista, a Hollywood, parte de la película en la que se encuentra con el personaje de Rob Lowe, productor de cine y fanático de la cultura japonesa, extremo que se verá cuando a las cuatro de la mañana viste en kimono afirmando que solo duerme los domingos, o al sur para ver al Coronel (Robert Duvall), en un ambiente de claras reminiscencias precisamente sureñas que nos retrotrae a otros tiempos estadounidenses.

Además de lo expuesto anteriormente me quedo con las reuniones de los Mercaderes de la Muerte, con Naylor, y sus dos colegas (Maria Bello y David Koechner), representantes de la bebida y la venta de armas, interludios necesarios y refrescantes entre tres amigos dedicados a trabajos no precisamente populares (o si, la verdad) y J. K. Simmons, estupendo secundario visto en las tres entregas de Spider-Man y en la serie Oz, que aquí da vida a BR, el jefe directo de Nick.

En suma, una muy recomendable película tocando un tema peliagudo dirigida con buen brío, con unas muy buenas interpretaciones en general y que, en particular, demuestra el estupendo talento de uno de los mejores actores de su generación.

martes 28 de octubre de 2008

Película: En el valle (Down in the Valley)

A finales del año pasado llegó a los videoclub de nuestro país, la última película de Edward Norton, En el valle (Down in the Valley), sin pasar por las salas de cine. Por primera vez el protagonista de El club de la lucha o American History X tuvo que ver como una película suya no se veía en pantalla grande en España. ¿Los motivos? Ni idea, pero quizás puede ser por la factura televisiva de la película o por ser demasiado “independiente” para el gran público.

Tobe (Evan Rachel Wood) es una joven rebelde y aburrida de la vida que vive con su hermano Lonnie (Rory Culkin), un chico un tanto especial y con su padrastro Wade (David Morse) con el que no se lleva demasiado bien. Un día que Tobe se dirige hacia la playa con sus amigos, conoce en una gasolinera a Harlan (Edward Norton) un joven un poco extraño y con la peculiaridad de creerse un cowboy (con sus pistolas y todo), al que incita a ir con ellos. Tobe y Harlan no tardan mucho en sentir una atracción sexual mutua y entablan una relación amorosa. Poco a poco su relación se va consolidando, pero el padrastro de Tobe no ve con buenos ojos su relación, ya que no se fía mucho de Harlan, a pesar de amar mucho a Tobe y llevarse bastante bien con Lonnie.

Poco a poco la relación se ira complicando y entre Wade y Harland empezaran a salir problemas insalvables, hasta el punto de que Harlan le pide a Tobe que huya con el, pero la joven no acepta y Harlan se lo toma mal, tomando una decisión traumática y que cambiara sus destinos.

El director David Jacobson dirige una película de personajes, de relaciones complicadas y de situaciones limite, y aunque consigue mantener un interes durante toda la trama, no consigue hacer de esta película mas que un telefilm de sobremesa, eso si, con una parte final bastante interesante.

Su primera hora de metraje (toda la relación entre los personajes) es, como he dicho antes, bastante floja, parece que estés viendo la típica película televisiva de fin de semana. Pero el giro que toma la acción a partir de que Tobe rechace irse con Harlan, es muy interesante, sobre todo la parte final desde que llegan al pueblo del Far West, hasta el espléndido desenlace.

Lo mejor de la película es sin duda su excelente reparto, con un Edward Norton (el mejor actor de su generación y porque no, del momento) que es capaz de crear un personaje amigable y con buenas intenciones (aunque siempre con un aura de misterio sobre su pasado) y transformarlo poco a poco en una especie de ser paranoico. Algunas escenas de Norton frente a un espejo, hablando con su reflejo y enfundado y desenfundado su pistola, me recordaron a Robert De Niro en Taxi Driver. La otra protagonista principal de la película, Evan Rachel Wood, también esta a un gran nivel, teniendo que atravesar su personaje por diferentes estado anímicos y saliéndose notablemente de la situación. Rory Culkin parece querer demostrar que es mucho mejor actor de lo que fue su hermano Macaulay (aunque de este guardo buen recuerdo de El buen hijo) y creo que sale airoso. Y por último destacar a David Morse, un actor que quizás no destaca mucho, pero que realmente siempre da buen resultado en pantalla, como en este caso.

En definitiva, una película irregular, con un flojo principio pero que da un giro de 180º para convertirse finalmente en una decente propuesta de ese cine llamado “independiente”. Eso si, quizás si en vez de Edward Norton el protagonista fuera otro, estaríamos hablando de una película mucho peor de la que resulta ser esta En el valle.

lunes 27 de octubre de 2008

Película: El niño con el pijama de rayas

En enero de 2006 el escritor irlandés John Boyne publica su quinta novela El niño con el pijama de rayas, una historia sencilla en su forma, aunque situada en un periodo histórico terrible.

Bruno es un niño alemán de 8 años que vive en Berlín junto a sus padres y su hermana durante la Segunda Guerra Mundial. Su padre es un militar que acaba de ser ascendido a comandante y ello conlleva que tenga que mudarse con su familia a vivir fuera de la ciudad, ya que a sido asignado al campo de concentración de Auschwitz. Bruno se encuentra lejos de sus casa y hecha mucho de menos a sus amigos e incluso la escuela, así que en los largos tiempos libre se dedica a su gran pasión, explorar. Un día y a pesar de tenerlo prohibido, Bruno sale por el patio de atrás de la casa y tras mucho andar llega a una granja que había visto anteriormente por su ventana. Allí conocerá a otro chico de su misma edad, Shmuel, un extraño chico muy pálido y delgado, que va rapado y siempre se pasea en un extraño pijama de rayas. Enseguida se hacen amigos, pero aunque Bruno quiere invitarlo a su casa, Shmuel le dice que no puede salir de donde esta. Finalmente todos sus encuentros serán separados por una valla electrificada. Al cabo de un tiempo Shmuel le dice a Bruno que su padre ha desaparecido y este se propone a ayudarle, poniéndose un pijama de rayas para pasar inadvertido y colándose por debajo de la valla y así poder encontrar al padre de Shmuel. Mientras los dos niños están buscando al desaparecido, unos soldados entran en los barracones y se llevan a todos los que están dentro, incluidos Bruno y Shmuel, a un barracón hermético donde los niños piensan que están para protegerse de la lluvia, pero nada más lejos de la realidad.

Primero, y antes de hacer mi valoración, me gustaría dejar claro que no he leído la novela de John Boyne, así que toda mi crítica se basa única y exclusivamente en la película.

La historia es sencilla, sin pretensiones, pero con una fuerza y crudeza fuera de lo común para una película que en un principio parece destinada a un publico más juvenil. El ritmo es un poco pausado, incluso para algunos puede ser lento, pero el guión de Mark Herman (supongo que gracias a la novela) sabe cubrir todos los tiempos con momentos y diálogos interesantes, sobre todo entre los dos niños.

La dirección de Mark Herman es bastante artesanal, sin un estilo muy acentuado, pero quizás es lo mejor para la historia, ya que nos encontramos más ante una película de guión que de dirección. Lo que si me gustaría destacar del apartado técnico son dos cosas, la fotografía del francés Benoît Delhomme, con una gama de colores apagados, que dan un tono de tristeza constante a la película y el diseño de producción de Martín Childs, recreando con gran sencillez la época en que se basa la historia, con bellos decorados creados por el húngaro Gábor Nagy, pero también con acertados exteriores.

La música de James Horner es bastante buena, pero sinceramente no es de sus mejores obras porque cuando sales de la película no hay ninguna pieza que consigas recordar o que se haya quedado grabado en tu memoria. Cumple su cometido, pero me hubiera gustado encontrar una de esas bandas sonoras que te deseas comprar solo salir del cine.

Los actores son tema aparte, para mi es lo que consigue que el interés de la película no decaiga en ningún momento. Los jóvenes Asa Butterfield (Bruno) y Jack Scanlon (Shmuel) consiguen, pese a su juventud, componer dos personajes de una credibilidad y humanidad notables, sabiendo imprimir ternura o tristeza según sea necesario. De los mayores me gustaría destacar a David Thewlis, como el padre de Bruno, que a pesar de tratarse de un soldado Nazi, consigue que puedas llegar a entenderle un poco, aunque cuando tiene que ser odioso, Thewlis sabe dotarlo de esa maldad. La madre, protagonizada por Vera Farmiga protagoniza alguno de los momentos dramáticos más destacables de la película, demostrando un talento notable.

Para finalizar me gustaría comentar que gente que ha visto la película y anteriormente también había leído el libro coincide en que la adaptación es bastante fiel, con pocas diferencias y no demasiado importantes, aunque en lo que bastantes difieren es en la emoción que desprende la película, muy inferior para algunos que en el libro. Aunque yo creo que más que causar menos emoción que el libro, lo que pasa es que los que ya han leído la novela de John Boyne saben su final y quieras o no ya no sorprende como cuando se leyeron el libro por primera vez, es como ver una película dos veces, cuando sabes el final ya no emociona tanto.

En definitiva, nos encontramos ante una película notable, con grandes actuaciones, una hermosa, aunque gris fotografía y una dirección correcta, para una historia dura pero emotiva, triste pero hermosa, y que aunque ya hace mucho tiempo de su base histórica, son cosas que nunca deberían olvidarse, para intentar que no vuelvan a pasar.

sábado 25 de octubre de 2008

Película: Eye in the Sky




Cuando se habla del cine de Johnnie To se tiende a olvidar injustamente a sus guionistas, un reducido grupo de hombres que efectúan su trabajo de manera impecable llegando a rozar la perfección en algunos momentos y parte importante del éxito de las distintas producciones. Uno de esos hombres es Yau Nai Hoi que con esta película se lanza a la dirección, amparado eso si en Johnnie To y su productora Milkiway.

Para su opera prima, Yau también se sumerge en la tarea de realizar el guión junto con otro peso pesado de la Milkiway, Au Kin Yee, demostrando los dos que dominan el tempo narrativo de una producción de las características Made In Milkiway, un thriller, que sin embargo huye de grandilocuentes escenas de acción más centrado en explorar las reacciones de los personajes principales, circunstancia que ya habían escrito con éxito en precedentes películas de Johnnie To, también se nota una fuerte y segura dirección, inusual para un debutante y con las lógicas influencias de To, después de todo tras tantos años y películas colaborando la mano del director hongkonés se debe notar.

Uno de los platos fuertes es la posibilidad de volver a ver frente a frente a dos de los más grandes actores de la ex-colonia británica, Simon Yam y Tony Leung Ka Fai después de su anterior participación juntos en la primera entrega del díptico sobre las triadas de Hong Kong en la magistral Election, también del maestro To y en la que saltaron chispas, interpretativamente hablando, claro está. En esta Eye in the Sky los personajes no tienen entre si esos momentos tan intensos que compartieron sus Lok y Big D de aquella pero no era ese el objetivo de la película.

Yam es un policía veterano de una unidad especial que se encarga de la instrucción de la joven Cerdita, apodo que le pone a la nueva agente que entra a su cargo mientras se ven envueltos en una investigación para descubrir quien está detrás del robo a una joyeria en pleno Hong Kong, robo perpetrado por la banda de Chan (Leung), cerebro de éste y peligroso criminal. A su vez otro caso, el secuestro de un niño, será la constatación de las historias cruzadas en el microcosmos de la ciudad china y que atañe a todos los personajes. Al final todo acaba de una manera que no puede más que describirse como justicia poética y que deja a cada cual en su sitio correspondiente.

Para su debut Yau no sólo ha contado con los grandes Yam y Leung sino que también ha disfrutado con un heterogéneo reparto con gente como Maggie Siu, Cheung Siu-Fai o el imprescindible Lam Suet, todos ellos habituales de la Milkiway o la debutante en cine Kate Tsui, que me ha recordado a una joven Maggie Cheung y que no demuestra su inexperiencia delante de las cámaras cinematográficas.

La película va mostrando la evolución de los personajes desde el principio, desde la novata Cerdita, quizás estableciendo paralelismos con la propia actriz, debutante también en cine aunque no en televisión, ya curtida en ese medio, hasta el calculador Chan, tan prudente al principio y al que la desesperación le podrá, todo ello visto desde la mirada del pragmático Cabeza de Perro (Yam), el único de los tres que mantendrá la misma actitud durante el metraje. EL resto de personajes y reparto simplemente son correctos, necesarios para la película pero bajo la sombra de los tres principales, motores de la historia.

Eye on the Sky nos devuelve ese thriller preocupado por los personajes con el juego del gato y del ratón con una duración corta, tan sólo noventa minutos pero intensos que nos hacen pensar que en Hong Kong definitivamente después de varios años vuelven a fabricarse productos dignos de atención en el mundo entero.

miércoles 22 de octubre de 2008

Película: Escondidos en Brujas




Utilizando como telón de fondo la interesante ciudad de Brujas, Martin McDonagh, el director de esta película compone un retrato sobre dos asesinos a sueldo en unas vacaciones forzosas en esa ciudad interpretados por el irregular Colin Farrel, normalmente peor que mejor, y el eficaz, aunque hinchado, y no pretende ser un chiste fácil, Brendan Gleeson.

Los dos asesinos, enviados por su jefe, interpretado por Ralph Fiennes, después de cometer un grave error en su última (y primera) misión se dedican por una parte a hacer turismo, debido a las inquietudes culturales de Ken (Brendan Gleeson), y por el otro, a intentar emborracharse, deporte preferido de Ray (Colin Farrell).

La película oscila entre el thriller, la comedia negra, el drama y la comedia, demasiada mezcla para que la película salga bien, como muestra la escena de Farrel con los turistas estadounidenses, ridícula y muy mal ejecutada, y además pretende tomarse demasiado en serio, lo que la hace diluirse a medida que avanza el metraje.

Analizando a los personajes, encontramos a un correcto Farrel en determinados momentos, cosa que no puede decirse en demasiadas ocasiones, en su papel de asesino en crisis tras el incidente antes mencionado que incluso intenta suicidarse por no poder soportar el peso de la culpa, a Ken, asesino de gran ética e integro, dentro de lo que cabe, y que intentará hacer todo lo posible por Ray cueste lo que cueste, alrededor suyo surgen otros personajes como Harry,el jefe que interpreta Ralph Fiennes, desatado y sobreactuado, aunque con buenos momentos como suele ser en el gran actor británico, Eirik (Jérémie Renier,)interpretando al actor enano que rueda una película en Brujas y que además de racista mantendrá una relación más o menos amistosa con Ray, y claro está Chloë (Clémence Poésy), interés romántico de Ray, o más bien tonta excusa que había que introducir, porque claro, siempre tiene que haber un componente romántico.

Si McDonagh pretendía hacer una película que dejara huella sobre asesinos con problemas morales o ambigüedades fracasa y pese a resultar una correcta producción en el fondo, deja un regusto amargo pensando en lo buena película que podría haber sido y lo regular que se queda dando mas importancia al aspecto de postal de Brujas que a otros aspectos mas interesantes.

lunes 20 de octubre de 2008

Película: Corredor de fondo




Hace unos años llegó a las pantallas de cine españolas Desde que os fuisteis, la primera incursión de David Schwimmer, el popular Ross de Friends, como director, aunque en realidad se trataba de un telefilm que por azares de la industria española se vio en la gran pantalla.

Después de aquello Schwimmer continuó su labor en la dirección de televisión hasta que el año pasado decidió dar el salto al cine con Corredor de fondo, la película que nos ocupa y contando como protagonista y co-guionista con el carismático Simon Pegg, a su vez co-creador y protagonista de la serie Spaced y de las películas Zombies Party y Arma fatal, y que conoció a Schwimmer un año antes al coincidir ambos en la película Big Nothing, de reciente estreno videográfico en España.

En esta Corredor de fondo, de título original Run Fat Boy Run, como siempre los encargados de poner los títulos hacen de las suyas, Schwimmer y Pegg nos sitúan en Londres con un reparto eminentemente británico y la excepción de Hank Azaria (con el que casualmente coincidió en varios episodios de Friends), recordando quizás el periplo londinense de la teleserie que lanzó a la fama al director neoyorquino.

Centrándonos en Pegg y dejando a un lado la rutinaria pero eficaz labor del director, su mano se nota en el guión aunque de manera más sutil que en obras precedentes salvando a la película de convertirse en la típica y noña comedia inglesa del montón aunque por contra se queda un poco en tierra de nadie, perfectamente pasable y entretenida pero fácilmente olvidable.

Sitúandonos en la historia y tras un pequeño prólogo, en que Dennis (Simon Pegg) escapa el día de su boda delante de todos los invitados dejando a su novia Libby (Thandie Newton), compuesta sin novio y embarazada, que enlaza seis años después con él trabajando de guardia de seguridad en una tienda de ropa femenina y viviendo en los bajos de un piso alquilado a un casero de origen indio y a su hija, y por si esto no fuera poco no mantiene una buena relación con su ex, aunque si con su hijo.

Dennis quiere volver con ella pero se interpone un adinerado y atractivo ejecutivo estadounidense (Azaria) que para colmo es deportista aficionado, lo que hará a Dennis inscribirse en la maratón que correrá este para demostrar que por una vez podrá terminar aquello que empiece.

Pegg compone un correcto fracasado, lo hace humano, atención al primer entrenamiento, sin necesidad de mostrarlo patético, simplemente como alguien que ha eludido responsabilidades por miedo a no dar la talla, cosa que cambiará cuando vea amenazado el statu quo que mantiene con su ex-novia tras la llegada de un intruso, un Hank Azaria muy divertido en el tramo final de la película.

Como antes he dicho, una divertida y entretenida comedia romantica que no pasará a la historia pero que no se convierte en empalagosa, lo que en estos tiempos es bastante fuera de lo común.