Desde el año 2004 cada año es una tradición verse acompañado por una nueva entrega de Saw, la saga de películas de terror creadas por Leigh Whannell y James Wan. Las peripecias de Puzzle han ido ganando adeptos a través de los años convirtiéndose en una de las franquicias de terror mas seguidas en los últimos años al mismo tiempo que exitosa.
En la saga Saw se pueden establecer dos partes bien diferenciadas, de la primera a la tercera, guionizadas por Leigh Whanell y más enfocadas en las pruebas del peculiar justiciero/asesino con pequeños retazos del pasado del mismo, y de la cuarta en adelante, más preocupada en contarnos la historia de Puzzle desde el principio sin estar exenta de las típicas pruebas cada vez más despiadadas.
A nosotros Saw nos llegó en el año 2005 previo pase por el Festival de Sitges y fue un soplo de aire fresco en el cine de terror del momento sin llegar a imaginar, por otra parte, la repercusión que tendría a nivel taquillero, después llegaron un par de secuelas algo más flojas pero de interés y una cuarta parte en la que supieron conectar con los aficionados, es decir si entras en el juego Saw se convierte en una saga intrascendente, es cierto, pero apasionante con una aureola de serial que como leí hace un tiempo pueden no pasar a la historia pero si hacerte pasar más de un momento entretenido con las referencias a las anteriores partes de lo que al final acaba resultando un puzzle perfectamente (o casi) estructurado.
Esta quinta parte continua la labor de su predecesora, con Puzzle ya muerto en anteriores entregas pero con su legado completamente vivo, se centra en dos personajes, Hoffman, el detective forense y pupilo del villano y el agente del FBI Strahm que se enfrentarán en una caza gato-ratón aunque los roles no estarán claros hasta llegar a un fatal desenlace que enlaza con el principio y final de la cuarta, posterior en el tiempo a esta y preparándolo todo para el cierre de la historia, cierre que se promete apasionante, sin obviar la típica prueba que en esta ocasión al igual que en la segunda parte tiene que ver con un reducido grupo de personas relacionadas entre si.
Quizás en esta entrega lo que más se eche de menos sea la labor de Darren Lynn Boussman, director de la segunda, tercera y cuarta parte, que abandonó la saga para dirigir Repo, The Genetic Opera!, de próximo estreno en nuestro país, a pesar de que su sustituto haya intentado mimetizar lo mejor posible la labor de Darren se nota la ausencia de este, aunque el devenir de los acontecimientos descritos en el film no dejen casi momento de respiro.
Y en los actores, cumplidores como siempre, se aprecia algo especial o sería mejor decir en los personajes, dotados de una entidad mucho más carismática que en otras producciones de terror, y es que en Saw hemos asistido al pasar y al devenir de muchos personajes, cruciales en la saga practicamente todos ellos que han conseguido hacerse un hueco en nustros corazones (o pesadillas).
En fin, si es usted fan, aunque sea poco, de Saw no le defraudará a la espera del capítulo final, y si no lo es, lógicamente lo mejor que puede hacer es dedicarse a ver otra cosa.
En la saga Saw se pueden establecer dos partes bien diferenciadas, de la primera a la tercera, guionizadas por Leigh Whanell y más enfocadas en las pruebas del peculiar justiciero/asesino con pequeños retazos del pasado del mismo, y de la cuarta en adelante, más preocupada en contarnos la historia de Puzzle desde el principio sin estar exenta de las típicas pruebas cada vez más despiadadas.
A nosotros Saw nos llegó en el año 2005 previo pase por el Festival de Sitges y fue un soplo de aire fresco en el cine de terror del momento sin llegar a imaginar, por otra parte, la repercusión que tendría a nivel taquillero, después llegaron un par de secuelas algo más flojas pero de interés y una cuarta parte en la que supieron conectar con los aficionados, es decir si entras en el juego Saw se convierte en una saga intrascendente, es cierto, pero apasionante con una aureola de serial que como leí hace un tiempo pueden no pasar a la historia pero si hacerte pasar más de un momento entretenido con las referencias a las anteriores partes de lo que al final acaba resultando un puzzle perfectamente (o casi) estructurado.
Esta quinta parte continua la labor de su predecesora, con Puzzle ya muerto en anteriores entregas pero con su legado completamente vivo, se centra en dos personajes, Hoffman, el detective forense y pupilo del villano y el agente del FBI Strahm que se enfrentarán en una caza gato-ratón aunque los roles no estarán claros hasta llegar a un fatal desenlace que enlaza con el principio y final de la cuarta, posterior en el tiempo a esta y preparándolo todo para el cierre de la historia, cierre que se promete apasionante, sin obviar la típica prueba que en esta ocasión al igual que en la segunda parte tiene que ver con un reducido grupo de personas relacionadas entre si.
Quizás en esta entrega lo que más se eche de menos sea la labor de Darren Lynn Boussman, director de la segunda, tercera y cuarta parte, que abandonó la saga para dirigir Repo, The Genetic Opera!, de próximo estreno en nuestro país, a pesar de que su sustituto haya intentado mimetizar lo mejor posible la labor de Darren se nota la ausencia de este, aunque el devenir de los acontecimientos descritos en el film no dejen casi momento de respiro.
Y en los actores, cumplidores como siempre, se aprecia algo especial o sería mejor decir en los personajes, dotados de una entidad mucho más carismática que en otras producciones de terror, y es que en Saw hemos asistido al pasar y al devenir de muchos personajes, cruciales en la saga practicamente todos ellos que han conseguido hacerse un hueco en nustros corazones (o pesadillas).
En fin, si es usted fan, aunque sea poco, de Saw no le defraudará a la espera del capítulo final, y si no lo es, lógicamente lo mejor que puede hacer es dedicarse a ver otra cosa.

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